Israel, Irán, Jordania y Turquía unidos para proyecto científico

19/Mar/2012

Israel, Irán, Jordania y Turquía unidos para proyecto científico

Tomemos nota de la noticia de presentación de este Editorial, luego reflexionaremos al respecto:Israel, Irán, Jordania y Turquía unidos para proyecto científico Publicado en Viernes, 16 Marzo 2012 18:24 Escrito por Andrea Peres En un extraordinario acto de cooperación regional, Israel, Irán, Jordania y Turquía se unirán para aportar fondos destinados a un acelerador de partículas, como parte de su compromiso con un proyecto científico patrocinado por la UNESCO.Cada uno de los cuatro países se comprometió a aportar 5 millones  de dólares para las instalaciones que se están construyendo cerca de Ammán, en Jordania, bajo el nombre de SESAME; las siglas en inglés para  «Radiaciones de Sincrotrón para Ciencias Experimentales Aplicadas en Oriente Medio».De acuerdo con el sitio web de UNESCO, el proyecto tiene como objetivo «fomentar la excelencia científica y tecnológica en Oriente Medio y los países vecinos, al permitir la investigación de clase mundial», como así también, »construir puentes científicos y culturales entre los países vecinos».Editorial del Comité CentrCorrían los turbulentos años de cambio en los albores del 1500, cuando los Médicis, a pesar de dominar Florencia, no podían comprender el mundo que los rodeaba. Nicolás Maquiavelo, a su solicitud expresa, recorre “los alrededores” para interpretarlo. Nace así El Príncipe en 1513, la respuesta al Magnífico Lorenzo, que en 24 cartas escritas por Maquiavelo, le explica los fundamentos de los orígenes y la estructura del poder, la concepción de la política como una ciencia empírica.Deberíamos solicitarle a alguna reencarnación de Maquiavelo cinco siglos después, que viaje al Medio Oriente y nos explique  qué ocurre en esa porción del planeta, mas no es posible. Lo primero que realizamos, fue verificar la certeza de la noticia y podemos agregar que también participan del proyecto: Paquistán, Chipre,  Bahréin, la Autoridad Palestina y Egipto. El Proyecto se definió en el 1999, supuestamente comenzó en el 2003 y se pretende terminar en 2015.Es tan sorprendente como maravilloso. No salimos del asombro y lo deseamos compartir. No resulta demasiado coherente con otras noticias contemporáneas de la misma región, lo cual aumenta el desconcierto. Bien podría tratarse de un plan de financiamiento de un proyecto para el cual Israel, Irán y Paquistán aún no se hayan sentado oficialmente para avanzar formalmente en él.Hace décadas que el ser humano quiebra paradigmas científicos, hoy tan conocidos como naturales: fertilización in vitro, descubrimiento del genoma humano, el nacimiento de la oveja Dolly que ya es abuela y la lista continúa.Este paradigma científico conllevaría implícito otro desafío no menos complejo, pero en el núcleo duro de las ciencias sociales, políticas, mediáticas. Parecería posible, que “quizás” haya cambios ocultos, que fluyen en aguas subterráneas, tanto menos turbulentas que las que golpean con inusitada fuerza la superficie de las pesimistas visiones de una región condenada a las llamas del odio.Shimon Peres lo soñó en El Nuevo Medio Oriente, editado por primera vez en 1993: “Una nueva oportunidad ha surgido para la creación de una ‘Era de Oro’ en el Medio Oriente después de la Guerra del Golfo. Todos la necesitamos, cualquier otra alternativa sería un castigo colectivo para los pueblos de la región. Podemos empezar hoy, aunque el viaje por delante será largo.”Más de una vez la historia parece haberlo desmentido rotundamente. Pero esta noticia podría ser un punto de inflexión. Algunos de los socios de Israel en este proyecto, no obstante, declaran que lo destruirán, no lo aceptan como Estado Judío, lo vapulean, atacan, insultan y tergiversan sus bases fundacionales fomentando un antisemitismo atroz. Hay una opinión pública rehén de esa retórica tan insistente como falsa, que asiente en las críticas automáticas a Israel, sea cual sea su gobierno.Los judíos, al igual que en la célebre oportunidad de la declaración número 181 de las Naciones Unidas en 1947, de la creación de dos Estados, uno árabe y otro judío a su lado, celebramos esta iniciativa de la UNESCO. En la oscuridad total, aun la pequeña luz de una vela puede iluminar. El hombre es tan capaz de odiar como de amar,  de destruir como de construir.Esperamos oír voces árabes y de los demás países participantes, asentando este foco de esperanza y alentando la cooperación conjunta, que realmente valoramos y aplaudimos. Al ser público, no deberían ignorarlo. Esperamos asimismo, que aquellos que aprueban con vehemencia cualquier diatriba antiisraelí, tildándolo de fomentar la guerra en vez de comprender que Israel siempre ha estado dispuesto a extender una mano de paz a sus enemigos, reflexionen con prudencia antes de volver a hacerlo.Compartir un proyecto de tal magnitud con enemigos acérrimos, sería un caso único e increíble, exclusivo únicamente de un país como Israel, que sin claudicar de sus derechos, aspira obstinadamente a convivir pacíficamente en un nuevo Medio Oriente.